Responde 3 preguntas simples para programar tu cerebro hacia la constancia.
Elige un hábito listo para empezar — Tú ajustas lo que necesites.
Define una actividad clara que deseas convertir en hábito.
Ancla algo que ya haces todos los días (ej.: café, almuerzo, despertar).
El menor esfuerzo posible para no romper jamás el ritmo (incluso en los días difíciles).
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